GRACIAS A GEMMA Y MARÍA  

El pasado mes de abril, nuestros hijos viajaron a Holanda  para conocer aquel país lejano. Una vez allí, se integraron en una familia, comieron en su misma mesa -aunque no mucho- y aprendieron de sus ritos y costumbres. 

Pero eso no fue todo, también hicieron deporte; disfrutaron de la hermosa naturaleza de los Países Bajos; y se vieron obligados a comunicarse en inglés con sus compañeros extranjeros. 

Finalmente, y lo que es más importante para nosotros, volvieron sanos y salvos. Sí, porque como padres y madres todavía tenemos miedos: ellos aún son pequeños, a pesar de que ronden ya los 15 años de media.

Y mientras tanto, desde aquí, los papás y las mamás viajábamos con la imaginación para intentar saber cómo estaban nuestros hijos y qué hacían en cada momento. Menos mal que nos quedaba el grupo de WhatsApp. No problem. A través de este genial invento, todos estuvimos puntualmente informados.

Bueno, pues esta fabulosa aventura no hubiera sido posible sin  el trabajo y la entrega de dos personas, Gemma y María, las profesoras del instituto Sáenz de Buruaga que acompañaron a nuestros chicos y chicas en Holanda. Ambas lograron el reto, CON ÉXITO. Primero, en la ardua y farragosa tarea de organización y preparativos. Y luego, cuidando de los chicos como si fueran sus propios hijos, durante el viaje y la estancia en aquél país de intercambio.

A las dos, a Gemma y a María, muchas gracias en nombre de todos los padres y madres.